11. Panteón Oliván

  • Año: 1879
  • Propietario: Federico Oliván Villagrasa
  • Promotor: José Urquiza
  • Arquitecto: José de Goicoa
  • Estilo arquitectónico: Neogótico
Ilustres
Federico Oliván Villagrasa
  • Actividad: Empresario
  • Fecha Nacimiento-Muerte: 1868-1902

Neogótico. Memento Mori en el que se nos recuerda que también nuestra muerte tiene fecha, cuando el pábilo llegue al sesgo hecho por la guadaña. Así como quienes hoy esperan en el registro ante la "puerta de gloria" —idealizada esta en arco geminado—, nos encontraremos nosotros. En el momento de espera, la esperanza mantenida en vida rodeará la urna que nos acoge y permite que, en su interior, germine —cuan fruto de la acerola— el hecho de la Resurrección. Llegado este momento, nuestra alma volará, al igual que la mariposa, hacia la Luz de la salvación que irradia de la Cruz.

Federico Oliván Villagrasa (*1868 La Almolda, Zaragoza – †1902 San Sebastián). Los Oliván Villagrasa llegan a San Sebastián cuando Federico contaba con cinco años. La familia Oliván trajo consigo la experiencia en el comercio de grano, vino y, sobre todo, aceite, que conoció su expansión comercial en el paraje de los Monegros desde inicios del siglo XIX. Federico y sus primos, los Oliván Semper, consiguieron que la actividad comercial de compraventa de estos productos, bajo la razón social "Oliván Hijos", iniciada por sus progenitores, llegara a ser la más importante de la ciudad en el año 1894. Esta bonanza económica permitió a Federico formar parte del primer Consejo de Administración del Banco Guipuzcoano en 1899, así como de la recién creada sociedad de recreo Club Cantábrico. Federico se casa en 1895 con Pilar Bago Aguirre (*1864 Tolosa – †1967 San Sebastián), hermana del reputado médico Manuel Bago Aguirre.

Aunque no esté enterrado aquí, su hijo primogénito, Federico Oliván Bago, fue un intelectual destacado. Sobresalió no solo en la carrera diplomática, sino que también fue cofundador de El Diario Vasco y escritor. De su faceta literaria destaca la obra Puccini, su vida y su obra. Azorín dijo de ella: "El Puccini de Federico Oliván es un libro bonito, entretenido, ameno. Nos enseña y nos deleita." Fue nombrado miembro correspondiente de la Academia de la Historia.

Tres años antes de su fallecimiento, Pilar Bago fue homenajeada por el cronista del ABC, José Berruezo, en una cariñosa entrevista en 1964. Desde sus cien años, Pilar recordó el San Sebastián de 1874, en plena Segunda Guerra Carlista, cuando llega desde su Tolosa natal. Quedó viuda a los treinta y ocho años.

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